—Alex, ¿no crees que esto es demasiado? Dejarías casi sin tiempo ni para dormir.
—No importa —respondió Alejandro, moviendo la cabeza—. Déjalo así. Si necesito descansar, puedo tomar una siesta en los huecos libres. Mientras más rápido terminemos, antes podremos regresar.
—¿Tienes tanta prisa por volver?
Alejandro hizo una pausa y asintió:
—Sí. Mi abuelo está solo en el hospital. Llevo demasiados días fuera de Muonio y me inquieta dejarlo así.
Sergio pensó que aquello no sonaba muy convincente,