—Entonces te encargo que se lo comentes. Después de todo, son esposos. Para ti es más sencillo que para nosotros.
Delio daba por hecho que, tras el incidente de la acusación falsa, la relación de la pareja estaba mejor que nunca. Luciana no tenía cómo explicarle la realidad, así que tragó saliva y aceptó a regañadientes.
—De acuerdo, puedo preguntarle. Aunque, siendo franco, él anda muy ocupado; no sé si podrá asistir.
—Si su agenda no se lo permite, Ignacio y yo lo entenderemos perfectamente —c