Capítulo 550
—Sí, claro, aunque no deberías irte tan tarde…

—No te preocupes, Amy. Prefiero no quedarme —insistió Luciana.

Amy, que no la veía muy convencida, dispuso que el chofer de la casa la llevara para que llegara a salvo a la Calle del Nopal. Luciana aceptó el gesto, aunque, al estar de vuelta en su departamento, le costó conciliar el sueño.

No lo vio esa noche, y según Amy, él tampoco había dormido recientemente en la Casa Guzmán. «¿Dónde podría encontrarlo?», se preguntó Luciana. «Tal vez si voy a su oficina…» Al fin y al cabo, por muy ocupado que estuviera en la noche, durante el día tenía que asistir a la empresa.

Tomó una decisión: al día siguiente, en lugar de descansar, se presentaría en Grupo Guzmán con la esperanza de hablar con él en persona.

Con ese plan en mente, llegó alrededor de las once de la mañana, suponiendo que Alejandro habría terminado la reunión matutina.

En recepción, la reconocieron de inmediato.

—¡Señora Guzmán! —exclamó la recepcionista con cortesía—. ¡Qué bueno ve
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