—No es eso… —trató de aclarar Luciana. Pero Leticia la cortó con un ademán brusco.
—¡Entonces, basta de pretextos! Hazlo de una buena vez. —Le aventó el folder a las manos—. El archivo lo quiere en menos de una hora y tengo planes, no puedo quedarme. Me voy.
—Espere, doctora… —Luciana llamó, pero Leticia se marchó sin volver la vista atrás.
«Sosteniendo aquel expediente ajeno, Luciana suspiró con resignación. ¿Qué alternativa tenía? Tendría que hacerlo ella misma.»
Justo entonces sonó su celular