—Todo en calma —asintió Alejandro—. No se han detectado movimientos sospechosos.
—Imagino que están bastante ocupados con sus propios asuntos —musitó Miguel, sintiéndose más tranquilo.
En ese momento, se abrió la puerta y entró Luciana.
—Abuelo, ya tenemos fecha para la cirugía —anunció—. Será este viernes. Ese día solamente atenderán su operación. El profesor Delio será el cirujano principal, y yo estaré de primera asistente, así que ahí estaré a su lado todo el tiempo.
—¡Magnífico! —exclamó Mi