«Después de lo que ha hecho por mí… Sería un detalle manifestarle mi agradecimiento», pensó. Pero, al mismo tiempo, recordó la decisión de no dejarse llevar otra vez por sus sentimientos.
—Ay… —suspiró, regañándose internamente por ser tan voluble—. ¿No había jurado mantenerme firme?
Tras pensarlo, cerró la tapa de la cajita, dispuesta a dejarlo para otra ocasión. Se metió al baño a darse una ducha.
Poco después, Alejandro entró a la habitación. Al oír el agua corriendo, supuso que Luciana se ba