En lugar de responder con palabras, Alejandro la levantó en brazos y la metió de inmediato en el auto, llevándola directamente a casa.
***
Casa Guzmán, edificio principal.
La puerta principal estaba abierta de par en par, y se notaba el rastro de ropa tirada: zapatos revueltos, un saco de vestir, una corbata, un chal femeninos… esparcidos por todo el vestíbulo.
Minutos después, Luciana yacía tendida en la cama, inmóvil, con la respiración aún agitada. Se sentía tan cansada que no quería moverse