Luciana se sorprendió al enterarse de que Alejandro había llegado tan pronto.
Fernando, al oír lo mismo, se puso de pie con la bolsa de medicinas en la mano.
—Ya llegó el señor Guzmán. Entonces, me retiro.
—Gracias por todo… —murmuró ella, fijándose en que, al levantarse, Fernando mantenía la bolsa a sus espaldas, como si no quisiera que ella la viera.
Vaciló un momento antes de decir algo más: —Fernando, cuídate mucho. La salud es lo más importante.
—Sí, lo sé —respondió él con una sonrisa suav