Capítulo 389
—¿Y ahora? Hay gente lastimada. ¡Deberíamos llevarlos al hospital!

El conductor, tan alarmado como el resto, intentó calmarlos:

—¡Por favor, tranquilidad! La policía de tránsito ya llegó, y la ambulancia viene en camino.

Efectivamente, pronto los agentes aparecieron para ayudar a los pasajeros a descender uno a uno, indicándoles que se dirigieran a la ambulancia estacionada en la esquina.

—¡Luciana! —entre el bullicio, oyó una voz familiar.

Miró y distinguió a Fernando que, sorprendido, se abría
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Fanny Briceñocuando el sabrá la verdad ...
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