—¿“La oportunista”? —repitió Luciana, con un deje de sarcasmo. Miró de reojo a Alejandro—. ¿Lo escuchaste?
Al oír esas palabras, Alejandro por fin dirigió una mirada fría a las dos chicas.
—Difamar, lanzar ácido, intento de agresión… Podría llamar a la policía y acusarlas de varios delitos, ¿entienden?
Las jóvenes se quedaron paralizadas por un instante, un poco asustadas. Sin embargo, quisieron mantenerse firmes.
—¿Y Mónica, qué? ¿Acaso no piensas en ella? ¡Debe estar sufriendo! ¡Está justo aqu