Luciana levantó la vista y se encontró con esa escena.
Una joven chica, acababa de darse un baño… mientras tanto, la herida de Alejandro se había vuelto a abrir.
Estaba claro lo que había pasado, ya fuera anoche o hace apenas unos momentos.
—Doctora, revisando al paciente tan temprano —comentó Mónica, con una mano sobre el pecho, sonriendo de forma suave y amable—. Gracias por tomarse la molestia.
De repente, Luciana soltó una carcajada y respondió con ironía.
—De nada.
Con calma, Luciana añadió