Después de entregar los regalos, Luciana tomó el plato con el pastel que aún no había terminado.
Aunque su apetito no había sido bueno en mucho tiempo, el pastel de esa noche le había sorprendido gratamente.
Ricardo, que no perdía detalle, la observó mientras terminaba de comer y raspaba con la cuchara los restos de crema en el fondo del plato.
—¿Te gustó el pastel? —preguntó con una sonrisa divertida.
—Sí, está muy rico —respondió Luciana, asintiendo con suavidad.
—Pues hay más.
Sin dudarlo, Ri