Sergio le abrió la puerta y Alejandro se inclinó para subir al auto, que partió de inmediato. Todo ocurrió en cuestión de minutos.
Fernando observó la escena, sin perder detalle, y no pudo evitar preguntar, algo incrédulo:
—¿Tú y…?
Luciana parpadeó, esperando a que continuara, pero él guardó silencio. Por un instante, estuvo a punto de preguntarle si de verdad había pasado frente a su exmarido sin siquiera dirigirle la palabra. Sin embargo, optó por no hacerlo. Al final, tal distanciamiento le c