Preocupado de que Luciana pudiera intentar escaparse al despertar, Alejandro decidió llevarla de vuelta a su habitación en el hospital, haciendo que el médico la atendiera allí mismo.
—No es grave —informó el médico tras revisarla y emitir una orden para una infusión intravenosa—. Esta vez fue por interrumpir el tratamiento, pero con un par de días de suero se recuperará.
Alejandro asintió, bajando la mirada. Después de un momento, preguntó:
—¿Esto requerirá tratamiento constante? ¿Podría empeor