La clase experimental duró apenas cuarenta y cinco minutos, y pasó rápido. Mientras daba la clase, Luciana se sentía plena y concentrada. Pero al salir, la mente en blanco, volvió a sentir ese peso en el pecho.
Sin poder evitarlo, tomó su celular y abrió la foto que Mónica le había enviado. Cerró los ojos a medias, esbozando una sonrisa amarga. De no ser por esa imagen, casi habría creído en las palabras de Alejandro de la noche anterior.
—Vamos a estar bien juntos.
¿En su situación? ¿Cómo podrí