—Mónica... —dijo Clara, nerviosa, era la primera vez que se sentía tan insegura—. ¿Estás segura de que esto está bien? Ni siquiera estás realmente embarazada. ¿Qué harás cuando se descubra?
Mónica dejó escapar una risa fría, sus ojos oscureciéndose.
—Eso lo veré después. Ahora, al menos, él no puede deshacerse de mí, ¿verdad?
—Es cierto —Clara asintió, apretando los labios y con una chispa de determinación—. Todo esto es culpa de Luciana. Ella te orilló a esto. —Clara le tomó la mano con firmeza