—Ya entendí.
Colgó y Martina se quedó ida. Sabía que el accidente aéreo era un hecho; lo único que podían hacer era intentar localizarlo… Con suerte, él solo estaría herido. ¿Pero qué tan probable era eso? No se atrevió a seguir pensando.
Pronto toda la familia Hernández se enteró. Martina se sentó en el sofá, sin decir palabra, con el rostro lívido. De vez en cuando tomaba el celular por miedo a perder un mensaje de Luciana. Pasó la noche y no llegó nada.
Volvió a su cuarto y se acostó. Dio mil