En el correo había un video.
Los protagonistas eran Marc y una mujer con el rostro pixelado.
—¿Solo esto? —Martina lo miró, desconcertada—. No le vi nada del otro mundo.
—¿Que “no del otro mundo”? —Marc se puso rojo—. Ah, claro… se me olvida que eres doctora…
—¿Y eso qué tiene que ver? —Martina negó, entre divertida e incrédula—. A lo sumo se les veía sin ropa, acostados juntos. Y ya.
—¿“Y ya” te parece poco? —Marc abrió los ojos—. Además, cada vez me mandan un video distinto. ¿Cómo sabes que no