Como ya sospechaba algo, Martina empezó a ponerle más atención a Marc y, a propósito, lo observó de cerca. Varias veces lo sorprendió contestando llamadas a escondidas. Incluso fue a la empresa a buscarlo y, en dos ocasiones —en pleno horario laboral—, no lo encontró.
No estaba bien. Para nada.
Lo había encarado varias veces, pero Marc siempre se salía por la tangente, balbuceaba y jamás decía la verdad.
Al final, Martina igual le pescó la punta del hilo.
Esa noche, después de cenar, Marc se lev