Con las gestiones y llamadas de Laura, Marc fue en persona a ofrecer disculpas, primero a la intermediaria y luego a la chica a la que había dejado plantada.
Para sorpresa de todos, a los dos días llegó una buena noticia. La intermediaria llamó: la joven aceptó las disculpas y, además, le había quedado una impresión favorable de Marc.
—La muchacha quiere intentarlo con Marc —dijo—. Señora Hernández, pregúntele si él también quiere.
Laura se puso feliz y, apenas colgó, fue a contarle a Marc.
—Hij