Alejandro se había reído con el tonito de “pequeña adulta” de su hija, y aun así se le había ablandado el corazón.
—Ven acá —le besó la mejilla—. Papá tardó mucho en venir a verte. ¿Te enojaste conmigo?
—No me enojo —Alba negó con su cabecita—. Mamá dijo que papá estaba trabajando y que eso es importante. También dijo que, cuando tuvieras tiempo, ibas a venir a verme.
Lo abrazó con fuerza.
—Terminaste tu trabajo… y viniste por mí.
Así que Luciana se lo había explicado así. Alejandro miró a Lucia