Luciana frunció ligeramente el ceño, sintiendo una mala premonición. Mónica entrecerró los ojos y, con una voz pausada y cargada de intenciones, pronunció cada palabra con claridad:
—Si te alejas de Alejandro, retiro la denuncia.
El corazón de Luciana dio un vuelco. Era exactamente lo que había imaginado.
Mónica, por su parte, se relajó después de soltar su oferta.
—Piénsalo bien —añadió con calma—. Un hombre que no te ama, o un amigo de toda la vida... ¿Cuál eliges?
Las miradas se encontraron,