Alejandro no volvió esa noche, y Luciana no pudo pegar ojo. Apenas amaneció, recibió una llamada de Fernando.
—Hola, Fernando. ¿Cómo van las cosas? —preguntó con el ceño fruncido.
Fernando suspiró al otro lado de la línea. No intentó suavizar la verdad.
—No es fácil, Luci. Nathan es un abogado formidable, su equipo no está dispuesto a ceder. La situación es complicada, pero seguimos buscando una salida. No te preocupes demasiado, ¿de acuerdo?
Fernando había usado la palabra "complicada". Luciana