—¿Señor Morán?
Salvador se frotó el entrecejo.
—Averigua dónde está Martina… no, Luciana. ¿Dónde está ahora?
—Revisa si sigue en casa o…
Luciana ya no estaba trabajando.
—Ya me acordé —añadió—. Tiene coche. Rastrea dónde está su auto.
—Sí, señor.
Manuel no preguntó más. No sabía por qué su jefe quería esos datos, pero con apoyo de Santiago esas cosas eran rápidas.
Cuando llegó el auto de reemplazo, Manuel ya traía información:
—Señor, el carro de Luciana está en una clínica privada de gineco obs