Aunque Martina también era médica, cuando el problema le cayó encima fue difícil mantener la calma. Por suerte, Luciana había vuelto: tenía en quién apoyarse, alguien que pudiera decidir con cabeza fría.
En Ciudad Muonio era de día, pero el cuerpo de Luciana seguía en horario de Toronto. Tomó la medicina para el desfase y, empujada con cariño por Martina, subió a dormir. Afuera nevaba, día perfecto para quedarse en casa; Martina se quedó a su lado, como en la época de la universidad.
A diferenci