Salvador sintió un brinco en el pecho. Martina lo miró de reojo.
—¿Renato volvió? ¿La golpeó otra vez?
A simple vista, la sala parecía después de una “batalla”. Pero había algo que no encajaba. ¿Qué era?
—¡Salva!
Al oír pasos, Estella salió corriendo y se lanzó hacia Salvador… hasta que vio a Martina a su lado y frenó en seco. Martina curvó apenas los labios: “Si yo no estuviera aquí, ya estaría en sus brazos”.
—Martina —Ensayó Estella una sonrisa incómoda.
—Mm. —Ella devolvió una sonrisa cortés