La jeringa del demente ya había sido enviada a laboratorio: confirmaron presencia de VIH, muy probablemente su propia sangre. La aguja alcanzó a penetrar el brazo de Luciana, pero eso no significaba, necesariamente, que estuviera contagiada.
Como médica, tras atenderse de urgencia, lo habló con los especialistas que Enzo trajo a la mansión y acordaron un plan: aislamiento con profilaxis postexposición (PEP). Aunque el VIH tiene vías de transmisión específicas, prefería la máxima prudencia. En es