—¿Qué pasa?
Luciana lo notó al vuelo.
Alejandro retiró la mirada y dejó salir la duda que le rondaba:
—Domingo… no sé qué diablos tiene. Está enfermo de algo.
—¿No lo sabes? —Luciana se extrañó.
La primera vez que vio a Domingo, él estaba en silla de ruedas, con ese aire de enfermo crónico.
—No —negó Alejandro—. En mis recuerdos era un chamaco normal. Debió pasarle algo después… Y ya sabes cuánto detesto a esa familia; jamás me importó enterarme.
—Al verlo sentado, pensé que eran las piernas; pe