Lucy se quedó pasmada un momento y, tras un largo suspiro, habló al fin:
—Luci, ¿te gustaría… escuchar lo que pasó entre él y yo?
Siempre se lo había callado, porque su hija rechazaba de plano oírla. Además, lo suyo con Enzo no era nada honroso. Por más explicaciones que diera, a ojos de su hija sonarían a excusas.
—¿Eh? —Luciana se desconcertó, sin entender del todo.“¿Será que Enzo… también tuvo algún motivo que no podía evitar?”
—No vengo a defenderlo; Enzo no es ningún santo —sonrió con amarg