—De acuerdo.
Salvador no dijo más; se puso algo encima, le acarició la cara a Martina.
—Espera, ¿sí? Tu esposo va y te consigue.
—¿No será mucha molestia? Si es lío, lo dejamos.
—Nada de lío. Si mi esposa quiere snacks, ¿cómo no complacerla? Aguárdame.
***
Salvador fue a buscar a su hermano Santiago Morán.
Santiago lo miró con cara dura, claramente fastidiado.
—Santiago —soltó Salvador con una sonrisa traviesa—, no me mires así. ¿Te interrumpí? ¿Tú y Emilia… están pensando en el tercero?
Como Sa