Salvador le llevaba seis años a Martina. Al verla con las cejas en punta, se apresuró:
—No te aceleres. Es idea de ellos, no mía.
La rodeó con los brazos y la calmó con suavidad.
—No he pensado en tener hijos tan pronto, de verdad… Lo que te dije de vivir dos años nuestro “mundo de dos”, va en serio. No te mentí.
—¿Y esto…? —Martina señaló el tazón sobre la mesa.
—Esto… —Salvador lo pensó—. Poner el cuerpo a punto no te obliga a nada. Tener o no tener será decisión nuestra. Y cuidarte nunca está