—Eres una buena chica, Luci. Y Ale también…
Luciana se mordió el labio. Intuyó que el abuelo había venido por Alejandro.
Miguel la observó con cariño.
—El gusto de Ale no tiene discusión… Por lo que vivió con sus padres, llegó a los veintitantos sin fijarse en nadie. La primera vez que alguien le gustó, eligió a la mejor.
—¿La primera? —Luciana se desconcertó.
Si contaban lo de cuando eran adolescentes, sí: ella había sido “la primera”. Pero el abuelo hablaba de cuando Alejandro tenía ya más de