Bajo la luz de la farola, Luciana vio a Enzo y apartó la mirada en seguida. Caminó directo hasta el portón de la villa como si no lo conociera.
—Luciana.
La sonrisa de Enzo se desarmó. Aceleró el paso y se plantó frente a ella.
—Luciana, tú…
Vaciló un segundo y preguntó:
—¿Tu mamá… te buscó?
“Mamá.” Luciana lo miró de golpe, pero habló con una calma que sonó a recordatorio:
—Mi mamá murió hace muchos años.
Enzo se tensó; la cara se le ensombreció. Entendió de golpe por qué Lucy había caído así a