Capítulo 1250
—Ja, ja.

Martina sonrió.

Verlo enojado le trajo una pizca de alivio. Tal vez por estar dolida, no soportaba verlo tan campante. Las personas tienen sus zonas oscuras.

—Fue el momento —dijo—. Me buscaste sin parar, fuiste bueno conmigo… y con la operación de mi mamá me ayudaste muchísimo. Me dejé llevar. Un impulso.

—¿Un impulso?

Salvador le sujetó la mandíbula, le apretó la cintura con la otra mano y la hundió contra el asiento.

—¿Conmigo solo hay gratitud y un arrebato?

—Ajá.

Martina, temeraria
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App