A Martina se le hizo trizas el sueño.
—¡Ya voy! —se incorporó de golpe.
—¿Baja a comer o se lo llevo? —preguntó Julia desde la puerta.
—Me cambio y bajo ahora.
—Bueno.
No había remedio: Martina se puso una pashmina al vuelo, se lavó la cara y bajó las escaleras.
***
Por la tarde, cuando terminó todo en la oficina, Salvador se dispuso a volver. También canceló los compromisos de la noche.
Recogió sus cosas y llamó.
—¿Qué haces?
—¿Qué voy a hacer? —bostezó Martina—. Tirada en la cama.
—¿Aburrida?