Capítulo 1201
Estella la observó sin dejar rastro; pero esa mirada, sin querer, fue atrapada por Martina. Sonrió para disimular.

—Salva, tienes buen ojo. A ver… ¿cómo decirlo? Su vibra es muy especial.

¿Especial?

Martina pensó: seguro es porque se parece a ella.

—Claro. —Salvador, como si no hubiera oído la indirecta, miró a Martina con un punto de orgullo—. Mi Marti es doctora en medicina; inteligentísima.

—¿De veras? —Estella no pudo evitar admirarse—. Con razón… —Le lanzó a Salvador una mirada juguetona—. Te sacaste la lotería.

—El que sale ganando soy yo.

Escuchando esas cortesías, Martina ni siquiera tuvo ganas de fingir modestia; se quedó en silencio.

—Salva.

Estella fue la primera en notarlo y, con los ojos, le hizo una seña a Salvador.

Salvador bajó la cabeza y le susurró:

—¿Qué pasa? ¿Te sientes mal?

—No. —Martina forzó una sonrisa y negó.

—Ah, ya entendí. —Salvador le apretó la mano—. ¿Con hambre, no?

Luego miró a Estella con disculpa.

—Marti tiene un poco de hambre; la llevo a comer algo.
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