Capítulo 1200
De pronto se puso tajante y soltó: —Tus asuntos, arréglatelos tú.

Luego, tomó a Jael del brazo y se lo llevó.

Martina intuyó algo raro; se prendió del brazo de Salvador.

—¿Qué pasa? ¿Qué te dijo? ¿Por qué esa cara?

—No es nada. —Salvador cambió de expresión al instante—. Siempre habla de más; no le hagas caso. ¿Tienes hambre? Comemos algo, nos sentamos un rato y nos vamos.

—Sí, tengo hambre.

Martina asintió.

Se había ido directo del trabajo al aeropuerto; seguía con el estómago vacío.

—Espérame,
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