No se veía como siempre. Desalineado, con el pelo revuelto, el traje arrugado y la barba sin rasurar, Alejandro tenía un aire derrotado.
¿Qué pasó?
Estaban en el hospital; Luciana sólo pudo pensar en don Miguel.
Lo vio subir al auto y se preocupó. Murmuró, casi para sí:
—Maneja con cuidado, ¿sí?
Cuando el coche salió del estacionamiento, Luciana subió al servicio.
Al mediodía, se hizo un tiempo y pasó por la suite VIP a preguntar por don Miguel. Ahí se enteró.
Metástasis.
Para Alejandro, debía s