—Fernando… —Victoria murmuró, sorprendida. ¿Acaso estaba viendo mal? ¿Esa mujer caminando junto a su hijo… era Luciana? Sin perder un segundo, comenzó a seguirlos.
***
En la cafetería, Fernando pidió para Luciana un brownie y un jugo de naranja recién exprimido.
—¿Te parece bien?
—Sí, está bien. —Luciana asintió.
Por supuesto que estaba bien. Fernando recordaba perfectamente sus gustos.
—¿Te gusta?
Luciana comía en pequeños bocados y, con una suave sonrisa, respondió:
—Sí, está delicioso.
—Me a