—La maestra preguntó mi edad, me hizo leer un cuento y resolver sumas. —Iba contando con los deditos—. También preguntó por mami, por ti y por el bisabuelo. ¡Me dijo que mi inglés es genial!
Crecer en Frankbram le había dado soltura en el idioma. Alejandro escuchaba fascinado.
—Eso es maravilloso; ¡lo hiciste de diez!
Ya dentro del auto, Alba se acurrucó en el regazo de Luciana.
—Mami… ¿hoy podemos comer helado? —Era un premio casi sagrado: por su prematuridad, Luciana limitaba todo lo frío.
Ell