Se señaló el cabello, aquel corte que todavía no le llegaba a los hombros. Al verla así, a él se le encogió el corazón. Recordó aquella tarde lejana en que, con la melena hasta la cintura, ella le confesó que solo una vez se lo había cortado: cuando terminó con Fernando. Cortar por lo sano… ¿y ahora?
Hasta entonces Alejandro no se había atrevido a preguntar —temía tanto que la respuesta fuera por él… como que no lo fuera—, pero las palabras le salieron a medias:
—Luciana… ¿lo hiciste por mí?
—¡C