Capítulo 1006
—Te creo —respondió grave—. Por eso está en la comisaría.

—¿La llevaste a la policía? —parpadeó, incrédula—. ¿Entonces, por qué la cara larga? ¡Podrías no haberla entregado!

—Cállate —gruñó—. No quiero seguir oyendo tus palabras “sin corazón”.

Ella torció el gesto y dejó de hablar. Como si yo quisiera.

Al llegar a la villa Trébol, Alejandro volvió a cargarla.

—Tengo muletas; puedo sola mientras no apoye el pie —protestó.

Él ni la escuchó y avanzó directo al salón. Apenas cruzaron el umbral, una
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