—¡Pues mira primero lo que dices! —rio Lucía—. No hay sentimientos entre Mateo y yo. Aunque eliminaras a Camila, siempre aparecería alguien más.
—Entonces no diré más —respondió Mariana con expresión seria.
La empleada doméstica no tardó mucho en preparar la comida.
Pero Lucía no comió mucho y comenzó a sentir sueño.
Al día siguiente, Lucía y Mariana fueron a la exposición de arte.
Mariana, que ya era una pintora con cierta reputación, había venido disfrazada, pero aun así fue reconocida.
Había