Desde entonces, Enrique aparecía en todas sus exposiciones de arte y compraba sus cuadros a precios elevados. Llegar a ese extremo cuando ella no estaba interesada era ¡obsesivo!
Lucía no supo qué decir ante esto.
En ese momento, su teléfono emitió un sonido, y tanto ella como Mariana miraron la pantalla. Era un mensaje de José en el grupo de compañeros de universidad.
[El próximo lunes, nuestro Eduardo celebrará en villa Rosa un banquete por el primer mes de su hijo, que también servirá como nu