Lucía se acercó y sacó el vestido de la bolsa.
Era un vestido de gala verde oscuro con una amplia falda y diseño sin tirantes. La tela tenía una textura muy fina. Recientemente había estado revisando revistas de moda y reconoció que era un diseño de alta costura de un diseñador muy famoso.
No recordaba el nombre, pero sabía que sus creaciones comenzaban en un millón.
De repente recordó el vestido de Camila, que Mateo había comprado por doscientos mil dólares.
Miró hacia él y preguntó: —Debe ha