Mundo ficciónIniciar sesiónEra extraño y hasta un poco molesto, aquel cosquilleo agitado en el medio del pecho que la hizo abrir los ojos y enfrentar la mirada oscura de Aidan. Estaba tendido sobre su costado, con la cabeza sobre un brazo y el cabello revuelto.
—¿Qué pasa? —le preguntó preocupada.
—No se te ve la marca. No nos ha salido a ninguno de los dos —respondió él. Era evidente que se sentía decepcionado por eso.







