Mundo ficciónIniciar sesiónTres meses después.
Briccia cargó a Malía y la vio hacer una pequeña mueca.
—¡Maaaaaadddd! —gritó hacia la casa y vio a su lobo saltar sobre la baranda de la terraza, atravesar el jardín corriendo y llegar a la orilla del pequeño lago en menos de veinte segundos.
—¿Qué pasó? ¿Están bien? ¿Qué tiene Mala? —pregunt&oacut







