Mundo ficciónIniciar sesiónAidan se dio la vuelta de costado y acarició la espalda de Rhiannon, que dormía acurrucada, con el cabello nuevamente blanco esparcido sobre la almohada.
El cuarto acolchado del sótano había sido perfecto para iniciar el celo con ella, pero no suficiente. Después de eso habían llegado el mar, la arena, el bosque, el salón…
Era difícil contar la cantidad de veces que se habían unido, pero era much







