Yo puse a Alma a un lado y me bajé de la camilla. Él me miró y sonrió de manera siniestra. Mi corazón latía demasiado rápido, yo sabía que algo malo estaba a punto de pasar.
— ¿Qué haces aquí? te he hecho una pregunta — le dije con todo el autocontrol que pude.
Él me sonrió.
—Cobrarme algo que Mikhail me debe —me dijo él. Yo me tragué en seco, esto estaba tan mal. ¿Por qué nadie entraba?
— Si Mikhail te ve aquí, se va a enfadar mucho, y creo que sabes muy bien cómo se pone cuando pierde los est