La enorme y gruesa polla de Mikhail estaba en lo más profundo de mi coño, haciéndome sentir mil sensaciones a la vez. Mikhail apretó con fuerza mi cuello y yo jadeé de placer. sus ojos gélidos parecían querer incendiarlo todo. Mi cuerpo estaba ardiendo por él.
—Seré gentil — Me dijo él mientras acariciaba mi trasero.
yo apoyé mi cabeza en su hombro y miré por la ventana del coche. Podía ver a algunas personas pasar por el lugar, inocentes de lo que estaba haciendo en estos momentos. Mikha empez